¿Porqué "Finca El Gallinero"?

¡Vivimos en un gallinero, pero de lujo! En la parcela que compramos en 1998 estaban las ruinas en piedra de un pequeño edificio construido unos treinta o más años antes, como gallinero comercial. La explotación de gallinas ponederas fue abandonada a los pocos años cuando el promotor se quedó viudo. El gallinero se quedó sin gallinas, y sin techo, hasta que compramos la finca y empezamos la reforma.

 

Ecología en acción

En seis meses, consolidamos los muros, pusimos el techo, las ventanas y la puerta, y nos instalamos. Debido a la ocupación de la "nueva" casa tuvimos que construir un nuevo gallinero de madera, para nuestras gallinas: hasta el último día de la reforma, ¡ellas habían dormido, y puesto sus huevos, en el gallinero original!

En los años siguientes, construimos una cuadra, y algunas casetas más, para alojar a perros, cabras, e invitados, y guardar el material necesario para cada uno. Hicimos un porche delante de la casa original, donde se goza de la vista a la Sierra, y el calor del sol en las mañanas frescas.

En la construcción empleamos principalmente piedra, madera, ladrillo de tierra cocida, vidrio y paja. La primera fuente de energía eléctrica que tuvimos era la fotovoltaica, complementado posteriormente por la conexión a la red eléctrica convencional. El agua corriente es suministrada por el municipio, y el agua para beber y cocinar la cogemos de manantiales cercanos. El retrete no utiliza agua. Es un sistema de compost en seco.

La extensión mínima de nuestras tierras y su naturaleza poco productiva, fué lo que nos decido a arrendar varias fincas que nos sirven de huerta, con 700 metros cuadrados de hortaliza, y varias hectáreas de pastos para los caballos. Tanto el cultivo de la huerta como el manejo de los pastos respetan los principios y prácticas de la agricultura ecológica moderna: selección de especies vegetales adaptadas al entorno, prohibición absoluta de plaguicidas y fertilizantes sintéticos, empleo de abonos orgánicos derivados de la ganadería extensiva, y uso racional de medios mecánicos.

Finca pequeña, campo grande

En Requijada y el resto del término municipal de Santiuste de Pedraza, los vecinos siguen practicando el manejo tradicional de los pastos municipales y tierras particulares sin explotación propia. Ese conjunto de cientos de hectáreas se pone a disposición de los ganaderos del municipio de forma colectiva, para la ganadería extensiva. Los pastos no son contaminados con productos sintéticos, y se benefician de la ausencia de naves de cerdos y semejantes instalaciones de ganadería intensiva, fenómeno desgraciadamente común en la provincia, en municipios no muy cerca al nuestro.

Otra práctica tradicional que mantiene una gran calidad de vida campestre es la existencia de una red de caminos de tierra batida y sendas de monte, dejando libre paso de pueblo en pueblo campo a través, para quien quiera desplazarse por la naturaleza a pie o a caballo sin la agresión de la circulación de vehículos.

La combinación de pastos extensos colectivos, con los caminos y sendos milenarios, nos proporciona una experiencia única en Europa de libertad de movimiento en un entorno natural privilegiado.