Requijada

Es el nombre de nuestra aldea, cuyo término territorial alcanza 2 km a la redonda. En su casco urbano, se descubre el encanto de sus calles enmarcadas por casas de construcción artesanal en piedra caliza. Su laberinto conduce tanto a una de sus cálidas plazoletas como a la plena naturaleza del campo.

La población, una escasa veintena de habitantes, se ve incrementada los fines de semana y vacaciones cuando las familias vuelvan a su pueblo natal desde las cercanas ciudades de Segovia (35 km) y Madrid (135 km). Algunos turistas visitan el pueblo. Unos, especialmente madrileños, vienen a degustar la cocina segoviana. Para otros, es paso obligado en su actividad de senderismo por la Cañada Real Soria-Extremedura, tradicional vía pecuaria de trashumancia.

La mitad de la población está jubilada, después de haber dedicado su vida a la agricultura y la ganadería. La jubilación en Requijada es, sin embargo, muy activa, y cada uno sigue cuidando de alguna huerta o algún ganado. Los demás pobladores tienen diversos empleos.

El comercio se limita a la venta ambulante permitida, actividad que se realiza cada día, cuado viene el panadero, o el carnicero, o el frutero, u otros, convirtiendo el momento en un típico, aunque minúsculo y - por cierto - encantador mercadillo español. El pueblo tiene una iglesia ubicada en una de sus plazoletas, donde los feligreses se reúnen cada domingo por la mañana en misa. Frente a la iglesia hay un pequeño y tranquilo hotel.

A 2 km del pueblo, en la vega del río Cega, hay una ermita en el campo donde se destaca clara y espléndidamente la arquitectura románica, y que abre sus puertas para celebrar cada año por septiembre las fiestas de la patrona del pueblo. Frente a la ermita, se encuentra la Tejera de Fausto, el otro pequeño restaurante-hotel del término municipal. Entre la ermita y la Tejera, se halla una casa de retiro religioso.

Volviendo al mismo pueblo, los habitantes disponen de dos edificios de encuentro, para partidas de cartas, calderetas, reuniones políticas, salidas de caza, actuaciones artísticas y culturales. El pueblo cuenta también con un consultorio médico.

Requijada, y otras tres aldeas vecinas, como son Chavida, Urbanos y La Mata, constituyen el término municipal de Santiuste de Pedraza, cuyo ayuntamiento se encuentra en La Mata. Están todas ellas enclavadas en el piedemonte de la magnífica sierra de Guadarrama que acoge en su seno decenas de pueblos pequeños y tranquilos, y algunas poblaciones de relevancia como Pedraza, Navafría y Prádena, de mayor actividad social y comercial.

Nuestra finca se encuentra a 200 metros dirección suroeste del pueblo, en este notable paisaje de piedemonte. Nos deleita el mosaico de vegas, colinas escarpadas que muestran los ocres de sus sedimentos, y montes de matorral, encina, enebro y muchas variedades rastreras de flora. En cuanto a la fauna, podemos ver multitud de aves, mamíferos, reptiles, anfibios e insectos. Las vegas son recorridas por riachuelos que riegan la tierra donde se cultivan chopos y cereales, y se pastorea ganado ovino, vacuno y equino.

Su clima es esencialmente mediterráneo, pero de una variante continental-montañoso. Aunque puede nevar y llover, predomina el tiempo seco y soleado. En invierno su temperatura nocturna fluctúa entre 0 y menos 5 grados centígrados: sin embargo, los días son a menudo muy cálidos. En verano, tenemos temperaturas diurnas entre 30 y 40 grados centígrados. En cambio, las noches son frescas.

Para hacerte una idea de las magníficas vistas, de las que nunca nos cansamos...
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